
Raúl nos comenta que la práctica de hoy va sobre la
“Ortoépica” que es el uso del lenguaje hablado de forma correcta.
El primer ejercicio que hacemos consiste en lo siguiente, Raúl escribe en la pizarra una frase:
“Esos hombres se olvidaron unas cosas encima de aquel lugar”Y subraya el sujeto (esos hombres), el complemento directo (unas cosas) y el complemento circunstancial (aquel lugar), para que nosotros tratemos de sustituirlos por otras palabras, sin que la frase pierda el sentido pero la hagamos más específica. Por ejemplo:
“Mis amigos se olvidaron su equipaje encima del mostrador”De esta forma la frase pasa a ser más específica, damos más información, en lugar de decir “esos hombres” que es un término muy genérico, estamos especificando que son “mis amigos”, al igual que informamos que “unas cosas” han pasado a ser “su equipaje”, y en vez de “aquel lugar” decimos “el mostrador”.
A la conclusión que llegamos con este ejercicio es que cuando escribimos, no debemos usar términos tan genéricos como solemos hacer y tratar de usar palabras más adecuadas al contexto de la frase.
Raúl nos explica muchos ejemplos de palabras que solemos usar mal, no solo nosotros con nuestro uso del lenguaje cotidiano, sino también los medios de comunicación.
Por ejemplo recalca especialmente la diferencia entre “Deber” y “Deber de”:
Este chico
debe ser deportista (debería hacerse deportista)
Este chico
debe de ser deportista (supone que ese chico es deportista)
Los principales problemas que tenemos a la hora de expresarnos son:
La pobreza de vocabulario: Según nuestro nivel cultural tenemos más o menos vocabulario, lo que nos ayuda a expresarnos mejor.
Mal uso del vocabulario: En muchos casos, por desconocimiento, usamos mal el vocabulario.
Desconocimiento del significado de una palabra: Lo que da pie a que la usemos cuando no corresponde.
Para terminar la clase, Raúl nos explica otro ejercicio, que consiste en escribir, cada uno de nosotros, una breve redacción, que puede tratar de nuestro deporte preferido, o de lo que hicimos ayer, o bien del argumento de la última película que hemos visto. Una vez escrita, nos intercambiamos las redacciones con otro compañero, y tratamos de corregirlas, buscando los fallos que encontrásemos, bien de ortografía, signos de puntuación, palabras mal usadas, etc.
Este ejercicio resultó muy interesante, porque te das cuenta de que a veces usamos repetidamente la misma palabra, o bien usas expresiones que no dan significado ninguno al texto, y que podríamos ahorrarnos para así hacerlo más ameno.
Raúl nos recuerda el trabajo que tenemos que hacer de escribir un cuento infantil didáctico, nos pone como ejemplo
“Mister cuadrado” un cuento que nos enseña las figuras geométricas. Nos dice que debemos ir pensando tanto el argumento de nuestro cuento, como el tema didáctico del que va a tratar, y traer este último para la próxima práctica.